Efectivos de los seis parques de la provincia ayudaron desde el viernes a luchar contra el fuego
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«Era un caos, vivíronse momentos moi intensos» asegura uno de los bomberos del parque comarcal de Vilalba que se desplazó en los últimos días a colaborar en las labores de extinción en los incendios de Ourense. A ellos, igual que al resto de compañeros de los parques del consorcio de Lugo, los activaron el pasado viernes la Xunta y la Diputación de Lugo. Su intervención ya está desactivada, si bien no se descarta que se vuelva a requerir su presencia.
La dotación del consorcio lucense se componía de doce personas, con bomberos de los tres parques de la zona Norte, Vilalba, Barreiros y Viveiro, y los tres del Sur de la provincia, Sarria, Monforte y Chantada. Contaban además con tres bombas nodrizas y tres coches de mando y los retenes se organizaban desde el parque de Monforte de Lemos, con destino todo el fin de semana al parque de A Rúa. Trabajaron en turnos de 24 horas, siendo sustituidos por sus compañeros.
El viernes 15, a las 15.00 horas, llegaba la comunicación. Y seis personas emprendían el camino hacia A Rúa, la primera parada de una interminable lista de actuaciones tratando de salvar distintos núcleos, ya que sus actuaciones, se circunscribían a zonas urbanas. De hecho, la dotación de Viveiro incluso hizo un alto en el camino, al requerirse su presencia en un incendio forestal en Xermade.
Intervenciones
«Na Rúa había unha nave enorme ardendo e tamén o vertedoiro dela, había moitos produtos tóxicos, era irrespirable«, explican los bomberos, que recuerdan el drama humano que supone la pérdida de unas instalaciones en las que trabajaban unas 200 personas.
Una vez finalizado su cometido allí, se desplazaron a Petín para colaborar en la protección de las viviendas frente al fuego. «Alí tamén estaban os bombeiros de Valdeorras, agotados e destrozados, cando chegamos démoslles unha alegría, porque eramos os primeiros medios que chegabamos de reforzo«, detallan. Solo estaban la UME y las brigadas forestales.
Y así todas las jornadas, con una sucesión de desplazamientos de una aldea a otra, por carreteras estrechas por las que movilizar sus camiones grandes y pesados resultaba complicado, para intervenir allí donde se veía necesario. Como la asistencia en una residencia de mayores que tuvo que ser evacuada, en la que había riesgo de explosión por los depósitos de combustible.
«Vivíronse momentos de moita angustia, en Petín vías o lume correndo polo pobo e vías a alcaldesa desesperada, dando as grazas por vir, porque non chegaba ningún medio«, explican los bomberos. Y siguen: «En San Vicente o pobo estaba arrasado, pero había algunhas casas que se resistían, así que actuamos por se volvía prender, e así foi. Levounos toda a tarde do luns apagar os rescoldos«.
Desde Ourense, aún se movieron a Quiroga, para servir agua a los forestales cuando montaban contras para parar el fuego.
«Foron días moi intensos e con moito traballo, sobre todo ao principio, porque había poucos servizos de extinción, a UME, os forestais, Valdeorras e nós, nin sequera podían voar os medios aéreos, polo intenso fume«, detallan, explicando que el lunes ya se unieron los bomberos del consorcio de A Coruña.
